Para ser masón no basta con pertenecer a una logia, sino que se necesita organizar la propia existencia de modo que contribuya al perfeccionamiento de aquella obra de arte que es la humanidad entera. La masonería no es por tanto algo arbitrario y superfluo, es una necesidad humana y social...

La masonería no es una asociación pública ni secreta, sino privada para el mutuo trato, instrucción y socorro; es una institución filosófica y progresiva, que promueve la civilización y que no procede sino de si misma. Su origen radica en la razón, siendo por lo tanto universal; pero este principio propio, que no debe confundirse con las religiones, deja a cada cual su libertad de creencia, puesto que no pone limites a la investigación de la verdad, y tiene por objeto el estudio de la moral universal, de las ciencias y las artes, y el ejercicio de la beneficencia.

Nuestra institución no excluye de su seno a persona alguna por sus creencias políticas o religiosas; pero prohíbe en sus reuniones toda gestión, preparación o discusión sobre estas materias, que pueda tener por objeto la controversia.

 

La francmasonería, cuyo origen radica en la razón, es una escuela filosófica, que difundiendo la ilustración y la cultura, tiende al perfeccionamiento de la especie humana. Son sus armas la instrucción, el tranquilo y mesurado estudio del progreso indefinido, la beneficencia y la organización de la moral bien entendida, y pueden, por tanto ser ejecutados sus trabajos a la más brillante luz del día. Puede temernos la ignorancia, la intolerancia y el error, a los que siempre combatiremos con todas las armas a nuestro alcance, nosotros los masones que tenemos un bello ideal, nosotros que procuramos mejorar las condiciones de la humanidad tenemos un arma poderosísima: la ilustración de los pueblos, la ciencia, la verdad. Con estas armas conseguimos indudablemente sustituir las luchas materiales en luchas de inteligencias, que no cuestan ni lagrimas ni sangre, que hacen la vida mas dulce, la existencia mas feliz, mas provechosa y digna, por todos los conceptos, del hombre, que así abr cumplido su misión. Instruir y hacer el bien a sus semejantes, por amor al bien mismo.

 

 

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